Hay libros que marcan la vida de un ser humano. Frases, palabras, diálogos, escenas, que se quedan grabadas en el conciente y subconsciente a lo largo del tiempo.
La célebre frase del libro "El principito", del escritor de origen francés, Antoine de Saint-Exupéry: "solo se ve bien con el corazón, pues lo esencial es invisible ante los ojos", se ha quedado en mi memoria por siempre y creo que para siempre.
Desde que leí el famoso libro - a la edad de 12 años- la famosa frase me marcó. Recuerdo que la leí varias veces, que la recité en mi memoria y hasta se me saltaron las lágrimas -cosa no muy usual en mí-. Dieciocho años más tarde, la frase sigue martillando en mi memoria, porque también el Señor Jesucristo en las Sagradas Escrituras (La Biblia) nos revela lo mismo.
Es bueno reflexionar en ese sentido, realmente esa frase dice tanto -al menos a mí particularmente me expresa muchas cosas- porque si nos detenemos por un momento y analizamos el mundo actual, nos percatamos de que estamos tan entretenidos u ocupados, que sólo tenemos tiempo a ver la superficie de las cosas, la famosa envoltura.
Muchas veces tenemos la oportunidad de ver la naturaleza y la mano poderosa del Creador en su máxima expresión, pero lo pasamos por alto, ni nos enteramos. Estamos frente a un muelle y en vez de contemplar y envolvernos de la magia del inmenso y maravilloso mar azul, nos detenemos en admirar el yate o crucero que está anclado en el puerto.
Salimos de la ciudad hacia algún campo, pero ya no admiramos el verdor de los árboles, los animales del campo, las aves, no, preferimos contemplar o detenernos a contar la cantidad de chalets o casas de veraneo que se están construyendo en el lugar.
Tenemos ojos, gracias a Dios, pero vivimos ciegos del alma. Si en algo estoy totalmente de acuerdo con José Saramago y su libro "La ceguera", es que vivimos en un mundo, donde nada es auténtico, todo se rige a partir de una moda o tendencia.
Es bueno reflexionar en ese sentido, realmente esa frase dice tanto -al menos a mí particularmente me expresa muchas cosas- porque si nos detenemos por un momento y analizamos el mundo actual, nos percatamos de que estamos tan entretenidos u ocupados, que sólo tenemos tiempo a ver la superficie de las cosas, la famosa envoltura.
Muchas veces tenemos la oportunidad de ver la naturaleza y la mano poderosa del Creador en su máxima expresión, pero lo pasamos por alto, ni nos enteramos. Estamos frente a un muelle y en vez de contemplar y envolvernos de la magia del inmenso y maravilloso mar azul, nos detenemos en admirar el yate o crucero que está anclado en el puerto.
Salimos de la ciudad hacia algún campo, pero ya no admiramos el verdor de los árboles, los animales del campo, las aves, no, preferimos contemplar o detenernos a contar la cantidad de chalets o casas de veraneo que se están construyendo en el lugar.
Tenemos ojos, gracias a Dios, pero vivimos ciegos del alma. Si en algo estoy totalmente de acuerdo con José Saramago y su libro "La ceguera", es que vivimos en un mundo, donde nada es auténtico, todo se rige a partir de una moda o tendencia.
Lamentablemente tenemos que pasar por desengaños, para asimilar que "solo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos". No importa cuantas veces lea "El principito", creo que cada vez es mejor, y no es un libro para niños, todo lo contrario, se requiere de un alto sentido de la oscuridad de la existencia humana para valorar y entender el mensaje de este libro.